Yo también leo a Enid Blyton
Viejos libros en el recuerdo, propios de entonces, propios de ahora, y, en propiedad, sólo dos, podían haber sido más, pero las circunstancias eran las que eran. Recuerdo que mi primer libro de Enid Blyton me lo regaló una buena amiga, y fue tanto lo que me cautivó la historia que si el libro se gastara de tanto leerlo, hace tiempo que estaría en blanco. Era “Los terribles chiquillos”, tan bueno, tan fantástico para mí. Luego me hice con otro de la Serie “Santa Clara” y para mi sorpresa y satisfacción, en la biblioteca del colegio estaba el resto de la serie. Me encantaba pasarme recreos yendo a leer a aquella biblioteca. Uno, otro y otro, un montón de títulos de la prolífica autora, “Los Cinco”, “Los Siete Secretos”, “Aventuras”…
Enid Blyton es una prolífica escritora de literatura infantil más que respetable, perteneciente a una época y un momento histórico concretos, que escribía para niños y no tan niños y que, cualquiera que disfrutara entonces con la lectura de aquellos libros, estará de acuerdo en que en mayor o menor medida sus aventuras nos transportaban hacia lugares desconocidos, nos moríamos de envidia de tener un perro como Tim y de disfrutar de la compañía de amigos como los que tenían los personajes de sus libros. Retomando la lectura de algún título suyo, descubro que sí, que muchas cosas nos chocan si intentamos ver con los ojos de ahora lo que sucedía entonces, que a su vez llevaba más de 20, 30 ó 40 años escrito, pero aún así, no cambiaría un ápice de sus historias. Es algo así como si a Marco le acompañara una babysitter con tarjeta de crédito de Los Apeninos a Los Andes, o si Pippi Calzaslargas viviera con su familia en un bloque de apartamentos. Pues no.