¿Qué es lo que nos puede animar a coger un libro en las manos? ¿Un título sugerente? ¿Una bonita ilustración en la portada? ¿Una recomendación de alguien? ¿La firme decisión postpuesta mil veces de limpiar la estantería?
Tantas y variadas razones… pero como maestros, cuando llega el comienzo de curso, ¿a que no es raro que nos planteemos qué podemos hacer para fomentar la lectura dentro y fuera del aula? Nos preocupa el nivel lector de nuestros alumnos, el escaso interés de algunos, el mantener la inquietud y la curiosidad de aquellos que despuntan o parecen despuntar como futuros lectores empedernidos, ¿qué hacer?
He ido recopilando técnicas de animación a la lectura, consejos de compañeros, ideas que voy guardando cada vez que leo, navego, asisto a cursos, pero sobre todo, aquellas que observo en los niños porque son las que más enseñan. Me encanta ver desde los bebés con su primer libro “acuático” dentro de su bañera hasta los mayores cuando cae en sus manos un libro nuevo y tras leer las primeras páginas se “retiran” a un rincón a continuarlo. Pienso… “¡ya lo pescó!”
Estas son algunas sugerencias que pueden atraer a nuestros alumnos hacia los libros:
Con el fin de llevar a cabo la sustitución de personal funcionario del cuerpo de maestros en centros públicos ubicados en la Comunidad Valenciana y dependientes de la Conselleria de Educación, se constituyen bolsas de trabajo en el cuerpo de maestros, en las siguientes especialidades:
– Audición y Lenguaje
– Francés
– Inglés
- Elogiar y premiar las conductas positivas e ignorar sistemáticamente las conductas negativas.
- Disciplina inductiva. Una de las estragias más viejas del mundo pero de las más eficaces: entre todos elaboramos las normas de la clase, las razonamos y las aceptamos, con objeto de que todas se respeten y lleguen a cumplirse.
- Colocar en el aula desde comienzo del curso un “baúl de sentimientos” (lo del nombre se puede adecuar según las edades del alumnado), en él se depositan “mensajes escritos” por parte de los niños cuando les ocurra algo, bueno o malo, ellos se liberan dejándolo por escrito. Al finalizar la semana se dedica una hora y se abre el baúl, se leen los mensajes y se comenta, se debate lo bueno, lo malo, lo mejorable…
- Hacer “terapia” con los padres. Muchas veces premian o hacen por no ver conductas de las que nosotros podríamos sacar mucho valor educativo. Se podría hacer una reunión al trimestre más o menos, que intenten participar todos los que puedan y hacer algo parecido a lo que sus niños hacen en clase, para que se pongan en su lugar en primera persona. También hablar sobre lo importante que es que ellos resuelvan sus conflictos de una forma sosegada y tranquila, que sus hijos no les vean gritar, exigir,… Quizá incluso un psicólogo pueda venir a dar alguna charla.
- Utilizar técnicas de trabajo colaborativo más a menudo. No les damos el valor que tienen para que los alumnos aprendan a trabajar juntos, a relacionarse, a perseguir objetivos comunes, etc. Si las utilizamos podemos favorecer el conocimiento de los demás, algo que favorecerá sin dudas el buen clima de aula, el establecimiento de relaciones interpersonales positivas y la reducción de conflictos en el aula.
Día 4: 13 de Agosto. Santa Cruz de Tenerife.
¿Y vosotros direis? ¿Por qué no fui a Santa Cruz el mismo día que fui a la Laguna, si conforman un solo núcleo urbano? Pues porque había que aprovechar el todo incluido del hotel y total, al precio de la gasolina. Santa Cruz está a unos 37 km de Puerto de la Cruz (unos 8 ó 10 menos para llegar a la Laguna, Icod de los Vinos y Garachico están a 18 y 24 km respectivamente, solo que la carretera ya no es autovía, pero se va muy bien). Os dareis cuenta enseguida de que es la capital. La oficina de información y turismo está en la Plaza de España y la verdad es que son muy amables y nos lo explicaron todo. Fuimos al parque García Sanabria, recorrimos varias calles y luego al auditorio y al paseo. Poco más se puede hacer en una mañana, pues por la tarde había que disfrutar de la piscinita del hotel.
Dia 1: 10 de Agosto. Llegada al hotel.
Bueno, aquí apenas pude hacer nada, el vuelo llegó sobre las 17:00 hora insular y entre traslado al hotel y todo… ufff. Alquilamos un coche nada más salir del aeropuerto. Nos lo habían recomendado y yo también lo recomiendo. Da mucha más libertad que los traslados en autobús donde vas recogiendo y repartiendo gente por los hoteles. Además la gasolina en Tenerife está baratísima. Eso sí, el coche que te dan, aunque sea bastante nuevo, las cuestas arriba no las sube ni a la de tres, me iba a salir el pie por delante, os lo juro.
El hotel genial, fuimos al hotel Florida, de Puerto de la Cruz. Lo recomiendo en cuanto a trato, habitaciones, instalaciones, etc.. pero la comida, aunque está bastante buena, es muy muy repetitiva. Además toda la zona alrededor del hotel está en obras y flipamos un poco para aparcar (en general medio Tenerife estaba en obras, el GPS se volvía loco cada dos por tres).
Nombro el verano como podría haber dicho invierno, otoño o primavera, cada cual coge o tiene por obligación sus vacaciones cuando los de arriba determinan. Eso si tienes vacaciones, que aunque son un derecho, bien sabemos que en ocasiones se convierten en un anhelo o en una utopía.
Se va acercando junio y en nuestra cabeza se van arremolinando ideas que en principio son grandes propósitos y luego llegado el momento se disipan y pasan a engrosar la lista para el próximo período estival. Tal vez todo se deba al cansancio acumulado.
En el caso de los opositores, soñamos con horas de sueño sin interrupción, hacer ejercicio cuando nos apetezca, estar en la playa, en la montaña, respirar sin el agobio ese de “tengo que volver que dejé el tema tal a medias”, el tomar algo con los amigos deja de ser lo que era, pues acudes y dejas el piloto automático de la escucha en una conversación de la que quieres ser partícipe, pero que no puedes porque en realidad no estás en esa reunión, estás entre papeles y actividades para niños pequeños… eso no lo entiende más que el que lo sufre. ¡Desconecta un poco! -te dicen- y te dices que deberías, y sabes que es verdad, que debes descansar y sales con la idea de tomarte unas horas de relax, pero no son tales, luego aparece el fantasma Culpa y te chafa.