Esto es lo que yo tengo en mi tema
La Conquista de la Autonomía.
Uno de los objetivos de la Etapa Infantil hace referencia a la necesidad de capacitar a los niños para que puedan “adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales”.Por otro lado en sus principios pedagógicos "se facilitará que niñas y niños elaboren una imagen de sí mismos positiva y equilibrada y adquieran autonomía personal"
El niño parte de una situación de dependencia radical respecto al adulto. Poco a poco va consiguiendo su autonomía. Para ello es necesario que se considere a sí mismo como individuo particular, distinto de los demás, es decir, que tome conciencia de su individualidad, de su propio yo.
En el desarrollo de la autonomía hay que considerar una doble perspectiva: la personal y la social. La autonomía personal atiende a la faceta del individuo como ser individual para que aprendan una serie de habilidades y hábitos que le permitan sentirse independiente en el medio familiar y escolar, lo que favorecerá la seguridad en sí mismo. La autonomía social atiende a la faceta del individuo como ser social para que el niño adquiera actitudes y comportamientos que le permitan integrarse en la sociedad en la que vive.
Los logros que alcanza en la Etapa Infantil, y muy especialmente en los tres primeros años, son enormes, aunque el desarrollo de la autonomía es un proceso que se prolonga durante toda la vida.
El desarrollo de la autonomía en la etapa que nos ocupa se relaciona con:
• El dominio del propio cuerpo, de sus posibilidades y sus límites. Este dominio del propio cuerpo le va a posibilitar la realización de diversas tareas de la vida cotidiana, así como la realización de actividades de juego, y la expresión de sentimientos y emociones.
• El desarrollo del lenguaje, que constituye una herramienta clave para el control de la propia conducta y el desenvolvimiento en el entorno.
• La adquisición de hábitos de autocuidado: salud, higiene y nutrición.
• La posibilidad de tomar iniciativas, planificar y secuenciar la propia acción para enfrentarse a problemas sencillos que se le planteen en la vida cotidiana.
• La posibilidad de ampliar y diversificar los contextos de interacción social desde la familia a los demás grupos, adaptando su comportamiento al de los otros y sabiendo resolver de forma adecuada los conflictos que surgen en los procesos de interacción.
Pero ¿cuáles son los factores que influyen en este proceso?
En lo que a nosotros nos interesa podemos distinguir por una parte los factores familiares y por otra los factores escolares.
1.1. Factores Familiares.
Las prácticas familiares son cruciales para estimular o para coartar el deseo del niño de conseguir cada vez mayor autonomía. Cuando los padres son excesivamente sobre protectores, a menudo, ahogan el deseo infantil de conseguir más independencia. Los padres deben estimular, dentro de las posibilidades madurativas de cada momento evolutivo, el deseo del niño de ser autónomo. Para ello es muy positivo:
• Diversificar los contextos de acción y de interacción a los que el niño pueda acceder.
• Planificar la adquisición de hábitos: control de esfínteres, alimentación e higiene, fundamentalmente.
• Estimular al niño a que asuma responsabilidades en el hogar, a que colabore en las tareas domésticas.
• Respetar los espacios y los tiempos del niño.
• Proporcionarle pautas de actuación estables, de forma que pueda predecir su entorno y adecuarse a él.
• Ofrecerle estrategias para manejar sus emociones.
1.2. Factores Escolares.
La escuela infantil es un contexto excelente para el logro de una progresiva autonomía. En un principio el niño depende mucho del maestro, el cual deberá poner en marcha diversas estrategias para estimular su autonomía:
• Una de estas estrategias consistirá en establecer rutinas temporales, para que el niño pueda planificar su comportamiento: rutinas a las entradas y salidas, rutina de la asamblea, de la organización del trabajo en los rincones, de la ordenación y cuidado del material…
• La segunda, en el establecimiento de sencillas normas que ayuden al niño a moldear su comportamiento a la situación de interacción del aula: esperar su turno, no coger rabietas para conseguir algo, ayudar, cooperar, compartir…
• La tercera consiste en la asignación de pequeñas responsabilidades.
• Y la cuarta en la programación de la adquisición de hábitos de alimentación, higiene, vestido, y otros hábitos de la vida cotidiana, en colaboración con los padres. Existen otra serie de hábitos referidos a las destrezas relacionadas con la comunicación y la convivencia, es conveniente que el niño aprenda a: descubrir sus propias responsabilidades; ser responsable ante las tareas que asume; a respetar las normas de convivencia; a autocontrolarse.