Ejemplo de exposición

Publicado el julio 2nd, 2010 bajo Oposiciones por foreros

Hoy, dos de julio, hace exactamente un año que me examiné de la oposición y me apetece compartir con vosotros mis sensaciones de aquel día. El día que me dio la llave para trabajar en lo que más me gusta, ¡el día que conseguí mi plaza de maestra!

Era la primera vez que me presentaba, llevaba todo un año pensando en ese momento. Es un año duro, lleno de dudas, de inseguridades por todos los lados. Llegas a dudar de cosas realmente estúpidas: ¿quedarán mejor las letras de los títulos en azul o en verde?, ¿cómo encuaderno la programación?, ¿me pongo sandalias? Auténticas tonterías, pero que en ese momento se te hacen un mundo.

El día anterior a la exposición oral me prohibí a mí misma pasármelo estudiando. En realidad ya había repasado todo hasta la saciedad y había hecho mil ensayos. Como bien dice Pacorro y otros más, no es posible arreglar en un día todo lo que no hayas hecho durante un año. La mañana del día anterior hice una exposición entera, simulando lo que se me venía encima al día siguiente: tenía un tema escrito y lo leí ante mi madre (que es maestra, y algo entiende), justo a continuación expuse la programación, y justo a continuación una de las tres unidades de un sorteo que había hecho antes de empezar. Por la tarde fui de compras, yo os recomiendo hacer algo que os relaje, que os mantenga la mente en otro sitio, y que en definitiva os ayude a pasar esa tarde previa lo mejor posible. Recuerdo que me crucé con una amiga en el centro comercial, y son muchas las veces que este año me ha recordado la cara de susto que tenía aquella tarde. Por la noche cené tempranito y algo ligero, me puse una peli de las que no hace falta pensar mucho, y me eché pronto a dormir.

Suena el despertador… ¡es el gran día! Te dedicas a hacer automáticamente todo lo que llevas días pensando… primero me ducho, luego me pongo la ropa que he decidido llevar, meto en mi bolso todos los santos y estampitas que mi abuela me ha dado…. desayuno lo que buenamente mi estómago deja meter… ¡y al instituto! Son las ocho menos cuarto y allí estamos las ocho valientes citadas para ese día. ¡Mierda, no ha fallado nadie! ¡Y soy la última! ¡Maldita mala suerte! Nos saludamos amablemente y mantenemos una conversación de lo más superficial: “el día está algo nublado, parece que va a llover…. etc”. Por fin llega la presidenta, pasa lista, le entregamos los carnets, y nos dice que sintiéndolo mucho no nos puede dejar ir a las últimas porque no saben cuánto va a estar cada una. ¡¡Estupendo!! Siete exposiciones por delante y no me puedo ir (en mi comunidad leemos y exponemos el mismo día, todo seguido, con lo cual cada persona puede estar dentro perfectamente una hora y cuarto).

La primera media hora me quedo allí de pasmarote, observando la situación. Y aquí es donde te das cuenta que hay de todo, como en botica. Está la típica con cara descompuesta que parece que le va a dar algo, está la de la risa nerviosa que a mí me pone aún más nerviosa, está la que lleva tres maletas de materiales y la que sólo lleva el bolso, y por supuesto está la sobrada. Ésa siempre tiene que estar: se lleva al novio, se sienta en las escaleras, y no hace más que reír y mirarte con unos vomitivos aires de superioridad. A mí esa me descompuso al principio, así que decidí no volver a mirarla mucho más.

Bueno….desde que la mujer pasó lista a las 8 de la mañana hasta que yo entré a la encerrona pasaron nueve horas. Os podeis imaginar cómo se me hicieron. No pude resistir a salir de vez en cuando a dar pequeños paseos. Cuando veía que alguien acababa de entrar en la encerrona sabía que mínimo tenía una hora por delante, así que salía, daba una vuelta a la manzana, trataba de respirar aire fresco y de relajarme. Cuando llegaron las dos de la tarde nos dijeron que se iban a comer, y que nos daban permiso para irnos nosotras también a comer. ¡No me entraba la comida!, pero me lo comí todo. Es muy importante que el cuerpo este lo mejor posible, asi que aunque no tenia ni pizca de ganas, comi una ensalada, unos filetes, y unas natillas. ¡Y al instituto otra vez!

Tuve que esperar otro par de horas, nada en comparacion con la mañana eterna que habia pasado, y por fin pronunciaron mi nombre. Entre a sacar las bolas, y casi lloro de la emocion cuando vi que dos de ellas eran dos de las unidades más “lucidas” que tenia. La presidenta me dio una hoja sellada para que escribiera alli el guion y me acompaño al aula de la encerrona. El haberme tocado esa unidad tan chula a mí me descargo mucho los nervios, empece a respirar (aunque aun no habia hecho nada), y fue el primer momento del dia en el que me encontré algo mas relajada.

Antes de dejarme sola me recordó que estaba absolutamente prohibido salir al servicio, asi como llamar por telefono. Me dijo que si me pillaba haciendo cualquiera de las dos cosas, era un suspenso automático, asi que me pidio que no hiciera ninguna tonteria. La presidenta se va, y alli te quedas tú, más sola que la una, con la única compañia de tus materiales, tu mochila de apuntes, y tu hojita en blanco para que escribas el guión. Entretuve el tiempo haciendo el esquema y colocando el material de la unidad que me habia tocado. El resto del tiempo estuve paseando por la clase, era incapaz de estar sentada.

Por fin viene la presi, ¡el momento ha llegado! Recuerdo que de camino otra vez al aula me trató de tranquilizar, diciendome que el año que se saco ella la plaza fue la ultima del dia de su tribunal, que no me preocupara por eso, que me iban a prestar exactamente igual de atención que a la primera, y que mucho animo. ¡Con gente así da gusto!

Llego, y el primer impacto es duro. Estan las cinco sentadas en linea, y hay una mesa, justo enfrente de ellas con un sobre cerrado (tu examen), un abrecartas, unos caramelos y una botella de agua. Dejé todo mi material en una esquinita, me presenté con una sonrisa y empecé a leer el examen. Justo al acabar era el turno de la programación y pedi permiso para entregarles otras dos copias mas y para escribir en la pizarra. Me dijeron que si, y me tiré a la piscina.

Las primeras frases son duras porque la tension es grande. Pero luego te concentras en lo que tienes que decir, y no es tan traumatico como te lo habias imaginado. En mi caso, lo habia ensayado muchas veces, y me salia bastante fluido todo. Aun asi hay momentos de imprevistos, con los que hay que contar. A mi me desconcentraron bastante un par de veces que dos de ellas se pusieron a cuchichear y a reir. Una vez incluso me quede algo parada, porque no arrancaba a decir el día de uno de los decretos.En ese momento lo aconsejable es dejar de mirar a las que se han puesto a hablar, y concentrarte en alguien que tú veas que te está haciendo caso, o por lo menos mirándote.

Cuando quedaban cinco minutos para que se agotara el tiempo de mi programacion, me avisaron del tiempo que quedaba. Les di las gracias, y acabe a tiempo.

Justo al acabar mi programacion, les dije que en ese momento pasaría a la exposicion de la unidad didactica. Bebi un poquito de agua y dije que iba a sacar el material. Me comentaron que me tomara el tiempo que necesitara, que eso no contaba como tiempo de exposición y que les avisara cuando acabara. Asi lo hice, y empece con el ultimo rollo. Para la UD utilice bastantes materiales, creo que son necesarios por un motivo fundamental. Y es para engancharles a tu exposicion, para hacerles mas llevadero el rollo que estan aguantando y en definitiva, para lograr un mayor grado de atencion en aquello que tu estas contando. Por supuesto que las actividades se pueden explicar igual de bien sin material, pero desde mi punto de vista considero que es un punto a nuestro favor el llevar un material de apoyo.

Llega el momento de “despedirte”, agradeces la atención prestada, recoges todo rapidito para que se vea que tienes salero, y te despides con una sonrisa. Sales por la puerta y RESPIRASSSSSS. Y en mi caso…. ¡¡LLORAS!! Es una buena manera de soltar toda esa tensión acumulada durante todo el día, y ya de paso durante todo el año. Sales del instituto, te comes un pastel con bien de nata o chocolate (según el gusto de cada uno), y A DORMIR.

Y esta fue mi experiencia. Una experiencia que no es agradable, pero que es superable. Me considero una persona nerviosa y algo insegura, y sin embargo pude con ella. Si yo pude, vosotros también. Además, la recompensa que tiene si sale bien, no es pagable con dinero. Trabajar con niños y poner un granito de arena en su educación te llena de una manera que sólo los que somos maestros entendemos.

¡¡¡MUCHO ÁNIMO, Y A POR ELLOS!!!

Escrito por rakkkel19 en el foro de Programaciones y Unidades Didácticas el 2 de julio de 2010

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5 Comentarios a 'Ejemplo de exposición'

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  1. anakin dijo, el julio 3rd, 2010 a las 14:19

    Yo he sido otro “último de ocho personas” y me he sentido muy identificado con lo que dices. Tomo buena nota de tus reflexiones y espero poder aplicarlas el año que viene ;)

    Muchas gracias

  2. Noelia dijo, el julio 4th, 2010 a las 00:53

    Muchas gracias, rakkkel19 por compartir con nosotros tu experiencia. ;)

  3. Daniel dijo, el julio 8th, 2010 a las 00:10

    muchas felicidades por aprobar, y gracias por compartir tu experiencia, es de gran ayuda para los que algún día queremos opositar para maestro

  4. Miguel Angel dijo, el julio 22nd, 2010 a las 18:05

    Uy.. qué de recuerdos me traes. Yo fui de los últimos tambíen. Pero en este caso tuve la mala suerte que hubo una persona que gustó mucho al tribunal y que por mala suerte estuvo antes que yo. Con lo cual cuando le expuse se quedarón un poco sabor de boca.
    Pero puedo asegurarte que pude con ello y aprobé. Asi que hoy estoy orgulloso de ello aunque no tenga plaza.
    Un abrazo.

  5. PAULA dijo, el agosto 16th, 2010 a las 15:58

    AYYYYYY LAS OPOS!!!!