¿Qué haces este verano?
Nombro el verano como podría haber dicho invierno, otoño o primavera, cada cual coge o tiene por obligación sus vacaciones cuando los de arriba determinan. Eso si tienes vacaciones, que aunque son un derecho, bien sabemos que en ocasiones se convierten en un anhelo o en una utopía.
Se va acercando junio y en nuestra cabeza se van arremolinando ideas que en principio son grandes propósitos y luego llegado el momento se disipan y pasan a engrosar la lista para el próximo período estival. Tal vez todo se deba al cansancio acumulado.
En el caso de los opositores, soñamos con horas de sueño sin interrupción, hacer ejercicio cuando nos apetezca, estar en la playa, en la montaña, respirar sin el agobio ese de “tengo que volver que dejé el tema tal a medias”, el tomar algo con los amigos deja de ser lo que era, pues acudes y dejas el piloto automático de la escucha en una conversación de la que quieres ser partícipe, pero que no puedes porque en realidad no estás en esa reunión, estás entre papeles y actividades para niños pequeños… eso no lo entiende más que el que lo sufre. ¡Desconecta un poco! -te dicen- y te dices que deberías, y sabes que es verdad, que debes descansar y sales con la idea de tomarte unas horas de relax, pero no son tales, luego aparece el fantasma Culpa y te chafa.
Pero todo llega.
Una vez se ha pasado por el “tribumatadero”, empieza otra agonía, y cuando ésta ha pasado también, llega la época de la desintoxicación y la paz. Todo el mundo respira, unos con más alegría que otros, pero ante nosotros se abre un nuevo período.
¿Y ahora qué? Recoger los apuntes, material, papeles de bombones-libra-tensiones que se hallan en el lapicero y entre los papeles se convierte en una tarea divertida para unos y dolorosa para otros. Para estos últimos esa mesa es como si estuviera cargada de electricidad (¡quietorrrrrrrr!) pero al final prefieres pasar la descarga y la tarea de recuperación lleva su tiempo. Total, que de la lista de cosas que querías hacer, ya ha pasado un mes y se ha quedado colgada la mitad de los deseos. Aún estamos a tiempo, nos quedan días, ¿Un pequeño viaje?, ¿un par de cenas?, ¿escribir una carta postpuesta mil veces?, ¿leer un libro pendiente?, ¿hacer senderismo? ¿cocinar?, ¿preparar una fiesta?, ¿llamar a ciclanit@?, ¿ver atardecer allí?. Sea lo que sea, hay que hacerlo, seleccionemos, creamos en ello y hagámoslo. Porque el tiempo pasa. Cuando terminamos de leer esto, lo que hagamos a continuación ya es futuro.
Cuanta razón hay en tus palabras. La mitad del verano ha pasado y practicamente no he hecho nada de lo que quería hacer. Creo que todavía estoy en estado semicatatónico y no he reaccionado a todo lo que me ha pasado, o no me ha pasado, según se mire. Espero aprovechar este mes de Agosto como no he aprovechado Julio.
Desconectar del todo, me va a ser imposible. Desconectar a ratos, seguro que sí!!!!
Os comprendo perfectamente. Personalmente creo que ha sido un palo considerable el de este año y que he desconectado en la medida de lo posible. Aun así estoy contento por los ratos en los que he conseguido olvidarme del mal trago. ¡La próxima es la nuestra…!